Con la mirada fija en la vidriera,
sentado en un café, a nadie espera.
Llovizna. Hace frío. El café humea.
Se enfría ... pero él no se da cuenta.
Tienen sus ojos un color de ausencia
y parece que en la bruma se perdiera.
De pronto, su mirada se concentra;
sentada en otra mesa, en la vereda,
ha visto sin querer ... una pareja.
Se toman de las manos y conversan,
se acarician, sonríen y ¡ se besan
como si el mundo afuera no existiera!.
Se apaga el cigarrillo. Así lo deja.
Se ha enfriado del café la chimenea.
Se levanta. Tras la puerta, se aleja.
¡ Ni siquiera beberlo le interesa!.
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